China y Rusia expresaron su preocupación por el riesgo de que el espacio exterior se convierta en un nuevo escenario de confrontación militar. Ambos países cuestionaron el despliegue de armamento en órbita y advirtieron sobre las consecuencias de una eventual carrera armamentista espacial. El tema adquiere relevancia debido al creciente desarrollo de tecnologías espaciales con aplicaciones tanto civiles como militares. Las principales potencias han incrementado sus capacidades satelitales y sistemas destinados a vigilancia y defensa. Pekín y Moscú sostienen que el espacio debería mantenerse como un ámbito destinado a fines pacíficos y han planteado la necesidad de establecer mecanismos internacionales que limiten el despliegue de armas. La disputa forma parte de una creciente competencia estratégica entre las principales potencias mundiales, especialmente en materia tecnológica, militar y espacial.

